Cuando se habla de golf, a menudo se piensa en la competencia, la presión y la búsqueda de la perfección. Sin embargo, la historia de Lauren Olivares nos muestra que hay mucho más detrás de este deporte: una conexión profunda con uno mismo, un camino hacia la autodescubrimiento y el poder de la comunidad. Hoy, exploramos cómo el golf se transformó de un simple pasatiempo a una verdadera decisión de vida para esta joven talentosa.
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Aprender a estar sola: el refugio del golf
Desde muy temprana edad, Lauren Olivares encontró en el golf un espacio de soledad elegida, no forzada. A menudo, regresa a esos momentos de su infancia en el campo de golf de Celaya, Guanajuato, donde se pasaba el día disfrutando de la tranquilidad y el silencio. “Me gustaba salirme sola a jugar”, comenta, refiriéndose a un tiempo que la formó y le enseñó a disfrutar de su propia compañía.
La relación de Lauren con el golf no fue simplemente un inicio deportivo, sino una rutina que se convirtió en un refugio. Este vínculo le permitió aprender valiosas lecciones de vida, entre ellas:
- Disciplina: Requiere dedicación y esfuerzo constante.
- Constancia: La importancia de seguir practicando incluso cuando los resultados no son inmediatos.
- Renuncias: Entender que para alcanzar metas hay que dejar de lado otras cosas.
El golf la preparó para enfrentar el mundo, no como una huida, sino como una forma de encontrarse a sí misma. “La tranquilidad del campo, el sonido, la naturaleza… todo eso me atrapó”, dice Lauren, reflejando cómo este entorno la ha moldeado.
Cuando el mundo se vuelve grande: desafíos y oportunidades
A medida que Lauren crecía, su visión del mundo se expandió. Estados Unidos, que antes parecía un sueño lejano, comenzó a tomar forma como una posibilidad real. “No sabía que podía conseguir una beca allá”, confiesa, revelando cómo las oportunidades pueden surgir de manera inesperada.
El proceso de llegar a North Carolina State fue un viaje de transformación. Dejó atrás la comodidad de su hogar y se adentró en un entorno completamente nuevo, enfrentando desafíos como:
- El idioma: Adaptarse a un nuevo idioma y cultura.
- La distancia: Alejarse de la familia y amigos.
- La incertidumbre: Afrontar la presión de competir a un nivel más alto.
Sin embargo, en medio de esta nueva realidad, Lauren encontró la manera de mantener la calma, como lo hacía de niña. Aprendió a buscar serenidad en el caos que la rodeaba, demostrando que su conexión con el golf era más que un hobby; era una forma de vida.
El día que no pensó: la magia del ‘flow state’
Hay momentos en la vida de un atleta que son difíciles de describir, donde todo parece encajar perfectamente. Para Lauren, uno de esos días fue cuando “entró en un estado de flujo” durante una competición. “No sabía mi puntuación. Solo estaba jugando y divirtiéndome”, recuerda, enfatizando la importancia de concentrarse en el proceso más que en el resultado.
Este estado de flujo es fundamental en el deporte, ya que permite a los atletas rendir al máximo sin la presión del resultado. Cuando Lauren terminó su ronda con un impresionante score de sesenta golpes, no solo logró un récord personal, sino que también se reconectó con la esencia del juego.
Su actitud en el campo refleja una confianza tranquila. No es una jugadora tensa ni obsesionada, sino una golfista metódica que aborda cada golpe con serenidad. Su presencia en el campo es un testimonio de cómo el deporte puede ser una forma de autoconocimiento y equilibrio.
Augusta y el golpe que se queda: lecciones de perseverancia
El campo de Augusta, conocido por su prestigio y dificultad, se presenta como un símbolo de los desafíos en la carrera de Lauren. “Me quedé a un golpe del corte”, dice, un recordatorio de que en el golf, como en la vida, a veces los más pequeños detalles pueden marcar la diferencia.
En esta experiencia, Lauren no se deja llevar por el dramatismo. En cambio, reflexiona sobre su consistencia y terquedad: “Soy muy organizada con mi plan”, afirma, destacando la importancia de tener un enfoque claro y un plan definido, sin caer en la idealización del sacrificio.
Este tipo de mentalidad es crucial para cualquier atleta, ya que permite no solo enfrentar adversidades, sino también aprender de ellas. La resiliencia se convierte en una herramienta esencial para seguir adelante, incluso cuando las cosas no salen como uno espera.
El dinero y la verdad: la realidad del golf profesional
Lauren no oculta los desafíos económicos que conlleva el golf. “El golf sí es caro”, admite, refiriéndose a los gastos asociados con los viajes, alquileres y la vida lejos de casa. Sin embargo, también reconoce el valor de las conexiones que se hacen a lo largo del camino.
“Te encuentras personas muy buenas que te ayudan”, asegura con una mezcla de gratitud y realismo. Esta red de apoyo es fundamental para cualquier atleta que aspire a dar el salto del amateurismo al profesionalismo. En este nuevo entorno, Lauren se convierte en su propia CEO, tomando decisiones sobre su carrera, su tiempo y su equipo.
Este cambio en la dinámica implica una mayor responsabilidad y autogestión. Lauren ha aprendido a:
- Planificar: Establecer metas claras y alcanzables.
- Filtrar: Elegir qué prácticas y actividades son realmente efectivas.
- Rodearse: Buscar un equipo que apoye y potencie su crecimiento.
Aprender a navegar por este nuevo mundo es un desafío, pero Lauren no lo ve como una carga, sino como una oportunidad para crecer y desarrollar su carrera.
XUNTAS, un gran apoyo: construyendo comunidad
Cuando Lauren menciona a XUNTAS, su voz refleja un sentido de pertenencia y propósito. Este programa, que busca apoyar a jóvenes golfistas, representa una oportunidad invaluable para las nuevas generaciones.
Lauren se da cuenta de que ella misma podría haber beneficiado de un programa así en su infancia. La idea de tener a las personas correctas a su alrededor y herramientas de primer nivel la motiva a contribuir a la comunidad. “Es un privilegio formar parte de XUNTAS”, dice con convicción.
Su deseo de ayudar a otras niñas a encontrar su camino en el golf es un testimonio de su compromiso con el legado. Ella no solo busca su propio éxito, sino que también quiere abrir puertas para quienes vienen detrás. Esto trasciende el ámbito del deporte y se convierte en un verdadero acto de responsabilidad social.
Lorena como espejo, no como mito: el legado en el golf mexicano
Cuando Lauren habla de Lorena Ochoa, su admiración es palpable. “Es una inspiración”, dice, no solo por sus logros en el campo, sino por lo que ha hecho por el golf en México y por los niños.
Lauren no sueña con llegar sola a la cima; su visión incluye un compromiso con las generaciones futuras. “Cuando llegue a las grandes ligas, también me gustaría hacer algo como Lorena”, reflexiona, destacando la importancia de cerrar el círculo y contribuir al crecimiento del golf en su país.
Con poco más de 21 años, Lauren se enfrenta a decisiones significativas y nuevos desafíos. Sin embargo, su capacidad para estar sola sin sentirse vacía, su habilidad para escuchar su voz interna y su comprensión de que el silencio puede ser un aliado, son cualidades que la acompañan en cada paso que da en su carrera.
En el campo, cuando se para frente a la pelota, no busca aprobación. Lo que busca es volver a ese lugar que siempre ha sido suyo, un espacio donde el silencio y la calma son sus mejores aliados.